JIMÉNEZ URE A CONTRACORRIENTE (DESCARGA GRATUITA)

«Está emparentado, en esencia, con la obra de dos gigantes de la literatura, si literatura se puede llamar lo escrito por KAFKA o por BECKETT. Si en vez de haber nacido en Venezuela JIMÉNEZ URE perteneciera a un país desarrollado, su obra -fundamentalmente indagadora de un más allá- ocuparía aquí un puesto de reconocimiento. Nada tiene que ver con lo fantástico: una receta» https://fliphtml5.com/edit-book/13762003/share

(Por Juan LISCANO)

VIDA Y OBRA DE ALBERTO JIMÉNEZ URE (REGISTRO PARCIAL) – 2025

«Está emparentado, en esencia, con la obra de dos gigantes de la literatura, si literatura se puede llamar lo escrito por KAFKA o por BECKETT. Si en vez de haber nacido en Venezuela JIMÉNEZ URE perteneciera a un país desarrollado, su obra -fundamentalmente indagadora de un más allá- ocuparía aquí un puesto de reconocimiento. Nada tiene que ver con lo fantástico: una receta»

«En su obra hay videncia; hay intuiciones espirituales trascendentes; hay erotismo sádico-masoquista, me atrevería a decir, casi redentor, por lo purgativo; hay ciencia-ficción; hay cultivo del crimen como acto de rebelión total; hay preocupación interior por el destino humano; hay develamiento, blasfemia, insultos congelados, parodia de secretos íntimos, aberraciones, incesto, invocación sesgada demoníaca, delirio, maleficio, descomposición, fermentaciones enigmáticas» https://es.slideshare.net/julesmacdonaldpensador/juan-liscano-sobre-cuentos-escogidos

(Juan LISCANO)

DOCUMENTOS DE INTELECTUALES VENEZOLANOS NOTABLES (JUAN LISCANO SOBRE LA LITERATURA VENEZOLANA)

CARTA DE JUAN LISCANO DIRIGIDA AL ESCRITOR ALBERTO JIMÉNEZ URE

[Caracas, 11 de Marzo de 1979]

Querido Jiménez Ure.-

Hace un par de años, más o menos, recibí una suerte de libro cuyo título me interesó: Acarigua, escenario de espectros [I]. Leí algunos cuentos y me dije: «este escritor está buscando salirse del molde narrativo venezolano acostumbrado, está bien». Y guardé la publicación. Cuando le llegó la misma obra dedicada a Elvira Orphée [II], establecí la relación con usted y me encantó.

Luego llegó Acertijos [III]. He releído su libro anterior y este nuevo, y voy a comentarlos en Zona Franca [IV], con el seudónimo de Lorenzo Tiempo, que es el mío. Esta anunciada nota se demorará porque la revista, no lo olvide, es bimestral y, además, anda atrasada. Es lo que explica que su cuento no haya aparecido aún. Pero está ya tipeado y compuesto en uno de los dos próximos números, no sé si el 11 o el 12. Ya la nota no podrá aparecer sino el 13 o 14. La vida de una revista bimestral es lenta, en comparación con las páginas literarias.

Con respecto a sus libros, debo confesarle que me gusta más el primero. Umbral de otro mundo [V] es difícilmente igualable en «horror lírico» y establecimiento en el espanto espectral. Creo que el hallazgo, por su parte, de una forma de narrar diferente, le otorga a Acarigua… una frescura de inventiva que, en parte de los cuentos de Acertijos, resulta reiterativa. Sin embargo La fórmula, El recurso e Incisión [VI] son sorprendentes.  Pero La voluntad y El verdugo piadoso [VII], de su libro anterior, cuyo denominador común es la muerte, resultan más logrados, más brotados en una realización como un gesto, como un dibujo hecho en un solo trazo, sin levantar la pluma.

La fuerza de los cuentos fantásticos breves de un Borges [VIII], por ejemplo, no estriba sólo en la sorpresa y el tema, sino en la perfección idiomática, que no constituye un obstáculo, sino una transparencia. Pero debo manifestarle que la escritura narrativa venezolana, desde Díaz Rodríguez, inclusive, peca por exceso de adjetivos, proliferación verbal o bien por desaliño, desacierto expresivo. Le hablo como amigo deseoso de que usted se logre y logre su propósito bien intuido por Calzadilla [IX], en las breves palabras de exordio a Acertijos.

Leí en Ultimas Noticias un trabajo suyo quejándose de que no se prestara atención crítica al relato fantástico. La verdad es que en Venezuela no se presta atención a la Literatura. No pasa nada con ella, salvo cuando un factor de escándalo, con repercusión en los medios de comunicación, alerta al público.  Por ejemplo, el lío formado en torno al cuento de Garmendia [X], El inquieto anacobero, mediocre relato por lo demás, en comparación con lo mejor de este escritor.

Convénzase, Jiménez Ure, los venezolanos, en general, carecen de interés por la Literatura en si y gustan más bien del best seller bien promovido y cinematografiado, de piezas de escándalo, de eso que llaman documento, sobre todo político o de historia vernácula (verbigracia: las ediciones de conversaciones de El Ateneo, las experiencias de hampones y guerrilleros, etc.).

Venezuela es un país sin tradición creativa literaria. Gallegos, después de su gran trilogía Doña Bárbara, Cantaclaro y Canaima, se asustó de sus fantasmas interiores, y suplantó la creación literaria por la acción política. Fuera de esos tres libros, lo demás es malo, malo. La nombradía política le gusta más aun escritor que el trabajo auténtico creativo, porque este no retribuye en prestigio social. Pero eso sucede porque, a su vez, la gente es indiferente a la labor creativa literaria. Le repito, en literatura, aquí no pasa nada, salvo cuando factores extraños a la misma, entran en juego. Y esa  es la tentación peligrosa para el joven deseoso de imponerse: buscar el escándalo para atraer la opinión, el público.

Muchos de los desplantes escriturales o públicos culturales se deben a ese deseo de llamar la atención. Pero eso es caer en el juego de inoperancia literaria, de bastardaje o de ignorancia. Hay que resignarse con voluntad pesimista de combate y estoicismo: los escritores y la literatura son minoría y para minorías. Si se quiere ser estrella, en un país como el nuestro, allí están las telenovelas y la política.

¿No le causa náusea la unilateralidad de los programas matutinos, donde cada mañana desfilan los mismos políticos rotados, contestando las mismas preguntas imbéciles?

¿Y qué decir del despliegue de información sobre los avatares de las estrellas de TV, la calvicie amenazadora de Amundaray y la irritación de su vista, el embarazo de la Primerísima y su divorcio, la operación estética de Miguel Ángel Landa, los acné por angustia de Marisela Berti? [XI]

Por mi parte acepto –y creo que esta circunstancia resulta favorable- el carácter minorista de la poesía, la poca recepción de la Literatura verdaderamente creativa o humanística, la marginalidad del verdadero creador, la ignorancia en torno a la vida secreta del creador. En mi propia vida conozco la indiferencia hacia el acto creativo, de los venezolanos. A mi, por ejemplo, se me conoce como nombre público, pero casi nadie sabe por qué sueno. A lo sumo recuerdan que actué en programas de TV, que han visto mi foto en la prensa –sin atinar a precisar por qué motivo-, que me han atacado políticamente.

Hace poco hice un mini-crucero y la chica venezolana de la oficina, al ver mi nombre y pasaporte, me dijo conocerme. Le agradecí, y me preguntó si yo no era una figura importante del deporte. Otras veces me saludan en reuniones porque les suena mi nombre y no saben que soy escritor (unas veinte obras y un monte de artículos, entrevistas y ensayos).

Por momentos me pongo cruel. Así, dos veces que me felicitaron sendas personas por lo publicado recientemente. Tuve la insistencia de preguntarles qué era lo publicado. Se embrollaron. Insistí aún más, preguntando si se trataba de poemas, artículos o entrevistas. Estaban desesperados y tartamudeaban. No sabían cómo zafarse de mí y yo los retuve lo más posible con mis preguntas. Pero generalmente me importa un bledo y simplemente confirmo el no saber leer de los venezolanos que están teóricamente alfabetizados.

Para terminar esta larga misiva: yo he señalado varias veces (vea el Panorama de la Literatura Venezolana Actual) la carencia de literatura fantástica y el carácter cansonamente realista, sociológico, de nuestra narrativa. Lo que pasa es que son muy pocos los que escriben dentro de otro ámbito. Usted y Quintero [XII] son de los mejores, y hay algunos otros. Me voy a poner a buscar. Mientras tanto reciba, junto con un libro mío que quizá desconoce, un abrazo.

Juan Liscano

[Con la firma ilegible]

NOTAS

[®, caducados] Publicada por el diario Frontera, Mérida, Venezuela (Octubre 27 de 2004).

[I] Este formalmente «iniciático» libro de Jiménez Ure, y que efusivo cita Juan Liscano, fue publicado bajo las Ediciones Punto de Fuga, en Mérida, Venezuela (1976).

[II] Novelista argentina con la cual el poeta Juan Liscano estuvo casado.

[III] Edición de Universidad de Los Andes, «Consejo de Publicaciones»  (Mérida, Venezuela, 1979)

[IV] Importante revista literaria venezolana, ya extinta, que fue dirigida por Juan Liscano.

[V] Cuento inserto en Acarigua, escenario de espectros (Ob. cit).

[VI] Los tres textos fueron compilados en el volumen Acertijos, de cuentos (Universidad de Los Andes, «Consejo de Publicaciones». Mérida, Venezuela, 1979)

[VII] Ambas narraciones fueron incluidas en Acarigua, escenario de espectros (Idem.)

[VIII] Liscano se refiere al fallecido escritor argentino Jorge Luis Borges (1899-1986), autor de Historia universal de la infamia y Ficciones.

[IX] Alude a Juan Calzadilla (n. en 1931), uno de los poetas mayores de Venezuela. Autor, entre otros libros, de Dictado por la jauría y Bicéfalo.

[X] Mucho antes de su muerte, ya Salvador Garmendia (n. en 1928, a quien el escritor peruano-español Mario Vargas Llosa le hallaba semejanzas físicas con Rasputín) disfrutaba de una merecida notoriedad literaria nacional. Por haber escrito El inquieto anacobero, relato publicado en El Nacional de Caracas, lo amenazaron con cárcel. Autor de la novela Día de ceniza, Los pies de barro y La mala vida, entre otras. Celebrado escritor de telenovelas junto con José Ignacio Cabrujas e Ibsen Martínez.

[XI] Todos los mencionados en esta interrogante fueron o son actores y actrices de la Televisión Venezolana.

[XII] Liscano se refirió al afamado escritor Ednodio Quintero (n. en 1947), autor de La muerte viaja a caballo  y Volveré con mis perros [entre otras narraciones].

FUENTE:

DESCARGA CRÍTICA A CUENTOS ESCOGIDOS DE J. URE HECHA POR JUAN LISCANO

«Está emparentado, en esencia, con la obra de dos gigantes de la literatura, si literatura se puede llamar lo escrito por KAFKA o por BECKETT. Si en vez de haber nacido en Venezuela JIMÉNEZ URE perteneciera a un país desarrollado, su obra -fundamentalmente indagadora de un más allá- ocuparía aquí un puesto de reconocimiento. Nada tiene que ver con lo fantástico: una receta»

Por Juan LISCANO

(https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Liscano)

De niño me gustaba oír los cuentos del acervo popular contados por mi tío Barceló, a quien yo llamaba «Tío JáJá»; o por la servidumbre, al calor del fogón que, entonces, año de 1920, era el alma de la cocina. Con el pasar del tiempo y después de leer libros de cuentos para niños y sumergirme en las historietas de piratas, indios, Búfalo Bill, detectives, llegué a la juventud. Leí muchos cuentos. Los breves me gustaron en particular. A veces, los largos me subyugaron como El corazón de las tinieblas  de CONRAD. Ya contaba 20 años. Era en 1935. El año en que falleció el General Juan Vicente GÓMEZ, después de una dictadura ejercida como Presidente Constitucional o como Jefe del Ejército, el cual él mismo había creado. GÓMEZ, su poder, su terrible soledad.

Con el tiempo, me fui apartando un poco del género narrativo al cual había sido fiel hasta los años 50. De allí en adelante, exigí algo más que leer historias bien o mal aderezadas. Elegí. El trabajo con la poesía me alejaba de la narrativa, cuando no encontraba en ella alimento para la inspiración poética y la aventura interior del espíritu. La literatura por la literatura misma empezó a aburrirme. La literatura es para algo más, pensaba, no sólo forma y técnica. Discriminé. Hallé aliento y pensamiento en GALLEGOS, LAWRENCE, HESSE, MALRAUX, HUXLEY; CÉLINE me asombró.

Y así llegué a leer los primeros cuentos de JIMÉNEZ URE: quedé conquistado. El título era ya un hallazgo sugerente de misterio: Acarigua, escenario de espectros. Lo publicaba unas ediciones desconocidas. Era en 1976. El librito contenía relatos atroces; todos podían llamarse con el título de uno de ellos: Umbral de otros mundos.  El personaje central, el protagonista inocultable, era la muerte; no como especulación filosófica o espiritual, sino como avasallante presencia en el aquí.  JIMÉNEZ URE, a los 24 años, imagina once situaciones, once historias para la actuación de la muerte o, mejor dicho, para conocer la entrada hacia la muerte absoluta. Por lo tanto, sus invocaciones mortales no acceden al absoluto de la muerte, pero sí develan brutalmente la condición humana capaz de todo. Elucubración no propiamente de estética narrativa, sino de metafísica existencial, admitiendo que el hombre sopesa su cadáver.

Estos cuentos iniciales, si bien mantienen la acción de muerte en el discurso escrito, revelan algo que pertenece a la Filosofía, al innatismo, a las búsquedas esotéricas; que lo pensado es más real que la realidad empírica y que la muerte física, anecdótica, accidental o buscada, el suicidio, el tormento, el crimen, son umbral de otro  mundo  sin reflejo.

De modo que la obra toda de JIMÉNEZ URE se mantiene dentro de estos parámetros y da lugar al despliegue de situaciones límites, paroxismáticas, que operan como negativos de un arte de pensar insólito, donde fuerza las fronteras de la realidad para asomarse, en vano, hacia otro mundo, en un ejercicio que jamás ha realizado escritor venezolano alguno.

Está emparentado, en esencia, con la obra de dos gigantes de la literatura, si literatura se puede llamar lo escrito por KAFKA o por BECKETT. Si en vez de haber nacido en Venezuela JIMÉNEZ URE perteneciera a un país desarrollado, su obra -fundamentalmente indagadora de un más allá- ocuparía aquí un puesto de reconocimiento. Nada tiene que ver con lo fantástico: una receta.

Nunca hubiera sido un «bestseller», como no lo fueron, sea dicho de paso, ni KAFKA ni BECKETT. El «best-seller» es concepción de mercado y no de imaginación creadora óntica, filosófica, desordenadora del realismo y de todas las seguridades hipócritamente buscadas en lecturas vacacionales. Hasta cierto punto, la obra de JIMÉNEZ URE podría calificarse con el término decimonónico de «maldita». No en el sentido de la bohemia en que nace y se mantiene, sino en lo arriesgado de la experiencia convulsiva y terminal. JIMÉNEZ URE no es dado a la bohemia.

En su obra hay videncia; hay intuiciones espirituales trascendentes; hay erotismo sádico-masoquista, me atrevería a decir, casi redentor, por lo purgativo; hay ciencia-ficción; hay cultivo del crimen como acto de rebelión total; hay preocupación interior por el destino humano; hay develamiento, blasfemia, insultos congelados, parodia de secretos íntimos, aberraciones, incesto, invocación sesgada demoníaca, delirio, maleficio, descomposición, fermentaciones enigmáticas. Su obra -y es su principal mérito- elude la cantidad para buscar una calidad inusitada, la cual no se afinca ni logra su propósito en la extensión verbal, sino en lo breve, sucinto, un tajo de palabra, un filo de arma blanca en la oscuridad del mundo.

Nadie puede disfrutar leyendo a JIMÉNEZ URE. Ingresa en lo insólito, lo desmesurado apretado en cápsula explosiva, en lo mínimo creciendo de pronto como un dinosaurio venenoso. Leerlo es un ejercicio de pensamiento y de trabajo interior. Estamos ante un universo semejante al de BOSCO o BRUEGHEL, al de los Caprichos de Goya en lo que este tiene de medieval. Y medieval es la obra toda de JIMÉNEZ URE, por su atrevimiento ontológico propio de inspiración diabólica, por el ángel que se esconde, por la crueldad de lo representado: eterna crucifixión del hombre.

El rito fundamental del cristianismo es la crucifixión después del martirio. En nada corresponde a la herencia de poder romano que el imperio agonizante dejó a la Iglesia. Esa contradicción entre lo intemporal del sufrimiento por predicar la Verdad   y lo temporal de gobernar con política el imperio que será cristiano, explica el rostro doble del Cristiano: el símbolo de la Cruz en la empuñadura de la espada. Por transferencia la Iglesia sigue y seguirá crucificando a Cristo. Sin embargo, esa dualidad esencial motivó la expansión de la Iglesia y de Cristo, una antinomia. Lo apasionante fue la absorción de los antiguos misterios de muerte y resurrección, en el drama de la Pasión. Para el cristiano verdadero -y solemos serlo por momentos- el tránsito vital es una ruta que lleva a la muerte y a la resurrección del Juicio Final.  Nacer, morir a ese nacimiento repugnante, resurgir para encontrar el verdadero camino de la muerte.

La obra de resonancia interior inagotable  de JIMÉNEZ URE, tras su apariencia demencial, demoníaca, delirante, blasfematoria, oculta la expectativa del más allá, al cual se asoman sus personajes esquemáticos, urgentes, urgidos, absurdos, espectrales, gesticulando en una representación terrorífica, sin principio ni fin, de la muerte y el sexo.

Hay que leer sus Cuentos escogidos (Monte Ávila Latinoamericana, Caracas, 1995). Nos remiten a otros conjuntos narrativos anteriores: Suicidios, Inmaculado, Maleficio, Acarigua… JIMÉNEZ URE objetiva, en pocas palabras y en frases cortas (eficaces, taladrantes), los comportamientos humanos más increíbles, todos entre sangre, sexo, semen, extravío y muerte.

Lo que me seduce en JIMÉNEZ URE es su falta de respeto hacia la realidad, la metafísica contenida en sus píldoras cuentísticas, en sus mininovelas. Sus pensamientos, lucubraciones y poemas apenas transmiten el poder concentrado de su narrativa tan rica en situaciones de lo imaginario real, un modo de expresar la visión del mundo, entre la metamorfosis y la forma, la muerte y el enigma del más allá, la residencia en el umbral de todo lo que deja de ser.

[En el diario El Universal, Caracas, 27-07-1995]

Escritores y artistas mencionados por Liscano:

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/franz-kafka-escritor-atormentado_15357

https://es.wikipedia.org/wiki/Samuel_Beckett

https://es.wikipedia.org/wiki/Joseph_Conrad

https://es.wikipedia.org/wiki/R%C3%B3mulo_Gallegos

https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/1536/D.H.%20Lawrence

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/h/hesse.htm

https://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9_Malraux

https://es.wikipedia.org/wiki/Aldous_Huxley

https://es.wikipedia.org/wiki/Louis-Ferdinand_C%C3%A9line

https://es.wikipedia.org/wiki/El_Bosco

https://es.wikipedia.org/wiki/Pieter_Brueghel_el_Viejo

DESCARGA EL LIBRO «PENSAMIENTOS» DE J. URE (REVISIÓN 2023)

 ALBERTO JIMÉNEZ URE

(Nacido en Tía Juana, Campo Petrolero del Estado Zulia-Venezuela, Año 1952)

Escritor, http://www.significadode.org/filosofacto.htm

 y comunicador social adscrito a la Universidad de Los Andes de Venezuela, donde fue miembro fundador de su Oficina de Prensa y Consejo de Publicaciones. Autor de más de 40 libros. https://es.wikipedia.org/wiki/Alberto_Jiménez_Ure